Aditivos Alimentarios: ¿son saludables? Lo que la industria no te cuenta

Vamos al supermercado y nos dejamos seducir por etiquetas brillantes: “sin gluten”, “light”, “0% grasa”, “natural”… Suena a salud, ¿verdad? Pero la realidad es otra. Detrás de esos slogans atractivos se esconden aditivos alimentarios que, aunque legales, no siempre son inocuos. La industria alimentaria juega con nuestra percepción de la salud, y si no estamos atentos, podemos dejar que decidan por nosotros lo que comemos.

La lista de la compra: lo que no vemos

Muchos alimentos procesados parecen inofensivos, pero esconden sustancias que conviene conocer:  Aditivos alimentarios que se esconden en los productos light y sin gluten

    • Fiambres y embutidos cocidos: nitratos y nitritos (E-250, E-251) para conservar color y jugosidad, pero que en exceso pueden generar compuestos potencialmente dañinos. La sal también está a tope. No todo lo que parece “ligero” lo es.

    • Sopas instantáneas, caldos preparados y salsas industriales: glutamato monosódico (E-621), potenciador del sabor que puede provocar sensibilidad digestiva o dolores de cabeza en algunas personas. La “magia del sabor” viene con letra pequeña.

    • Galletas, bollería industrial y panes de paquete: emulsionantes, estabilizantes, levaduras químicas y colorantes que garantizan textura y conservación, pero no salud.

    • Otros aditivos comunes: carmines (E-120) para dar color, gomas y almidones modificados en productos sin gluten (E-414, E-412, E-1400 a E-1451). Legales, sí, pero no inocuos.

Edulcorantes y aspartamo: dulce precaución

Los productos “light” o “sin azúcar” usan como aditivos alimentarios edulcorantes artificiales o naturales:

    • Artificiales: aspartamo (E-951), sacarina (E-954), sucralosa (E-955)

    • Naturales: estevia, sorbitol, maltitol, xilitol
 
Algunos estudios (Diabetes Care, 2013;36:150-156) sugieren que ciertos edulcorantes pueden inducir secreción de insulina y alterar la regulación de glucosa, casi como el azúcar. “0% azúcar” no significa inofensivo.

El aspartamo es quizá el más controvertido. La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) establece un límite seguro de 40 mg/kg de peso/día, lo que para una persona de 70 kg equivale a unos 2.800 mg diarios. Un consumo típico combinado de yogur, refrescos y barritas “light” suele situarse bastante por debajo de este límite.

Sin embargo, algunos estudios en animales y revisiones científicas han planteado posibles asociaciones con alteraciones metabólicas, migrañas y, en ciertas condiciones, incremento del riesgo de algunos tipos de cáncer. La controversia persiste porque los resultados no son concluyentes, y aunque la mayoría de agencias regulatorias lo consideran seguro dentro de los límites, conviene consumirlo con moderación y no asumir que “0% azúcar” significa automáticamente inocuo.

Gluten y aditivos alimentarios relacionados

El gluten está en trigo, cebada, centeno y avena (excepto certificada sin gluten). Algunos aditivos derivados de cereales (E-14x) se usan como espesantes o estabilizantes:

    • E-1404, E-1412, E-1450: almidones modificados de trigo, maíz o arroz

    • Pueden contener gluten y causar problemas en celíacos

Paradoja: los productos sin gluten a menudo necesitan más aditivos alimentarios para mantener la textura, y algunos pueden provocar molestias digestivas. “Sin gluten” ≠ saludable automáticamente.

Conclusión punzante

No nos engañemos: la industria alimentaria nos vende salud envasada con slogans que suenan bien pero que muchas veces no cumplen lo que prometen. Nuestra responsabilidad es leer etiquetas, informarnos, exigir productos que respeten nuestra salud y tomar el control de lo que ponemos en el plato. Mantenernos críticos y activos es la mejor defensa para no dejar nuestra salud en manos del marketing.

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